EL TUNING SE VISTE DE GALA
Cada día se hace más indispensable tener un coche con un toque personal, distinto al resto de los que circulan por las carreteras. Las marcas de automóviles han descubierto este auténtico filón y por ello se han lanzado a desarrollar versiones deportivas de sus coches, ya sea para los peques de la casa como para las grandes berlinas de representación. En este sentido, las marcas de lujo alemanas son todas unas expertas.
Encabezando la lista de las preparaciones se sitúa Mercedes-Benz. La división deportiva AMG no para de realizar nuevos desarrollos. Sin embargo para conocer el alcance de esta filial de DaimlerChrysler conviene remontarse hasta sus orígenes. AMG fue fundada hace alrededor de 40 años por Werner Aufrecht y Eberhard Melchor.
Esta filial no sólo se encarga de poner unas bonitas llantas, un motor retocado convenientemente, unos frenos cerámicos y unos cuantos aditamentos deportivos en la carrocería. No. Todo eso va más allá. La forma de realizar el ensamblaje de las piezas se hace de forma minuciosa, con un cuidado y una exquisitez sólo en manos de los grandes artesanos. Sólo un dato: cada motor es montado por un operario especializado.
Lujo a raudales
Que las grandes berlinas de lujo montan potentes motores que puedan ridiculizar a deportivos ya no se nos hace raro, pero que el S 65 AMG incorpore un motor de 12 cilindros que susurra animado por dos turbos con una cilindrada de 6 litros es una bestialidad. Sus 612 caballos lo atestiguan. En el interior, nada que reprochar; hasta cuenta con sistema de visión nocturna. Todo esto le sirve para ser condecorado como la berlina de representación más potente del mundo.
BMW ha sido junto con Audi uno de los pioneros en hablar de kits deportivos para sus vehículos. BMW Motorsport se ha dedicado no sólo a realizar vehículos extraordinarios a raíz de los modelos más emblemáticos de la casa matriz, sino que realiza kits para añadir con un sobreprecio. Llantas, escapes, suspensión, faldones, insignias M... forman parte de él.
Lo mismo pasa en la casa de los cuatro aros. Sus aditamentos S-Line cada vez se hacen más presentes en los modelos de su gama. La opción del equipamiento S-Line se divide en dos campos: externo e interno. Dependiendo del que se escoja podemos elegir entre modificar el interior con tapicerías y equipamiento o llantas, faldones, tubos de escape y suspensiones.
Un aspecto a tener en cuenta es que estas preparaciones que se añaden a los coches de serie pueden ir instaladas en cualquier modelo y en cualquier versión de motor, ya sea gasolina o diésel.
Todas estas versiones son apasionantes, preciosas, maravillosas... no se me acaban los adjetivos. Pero hay que ser realistas. Hoy en día, tal y como están las cosas, gastarse más de 50.000 euros en un coche trabajado de serie es algo que está al alcance de sólo unos pocos bolsillos.
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